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Daniela Matias Un abanico muy elegante con sus claveles y su calado, una obra de arte.
El clavel es la flor más española que existe. Apasionada, rotunda, con carácter. Y el Abanico Clavel Pompón lo lleva en la tela con toda la intensidad que merece.
Pintado a mano por las dos caras — un detalle poco habitual que convierte cada apertura en un momento distinto —, con un calado artesanal trabajado en madera de peral que deja pasar la luz entre sus varillas como si fuera encaje. No es un abanico que pase desapercibido. Es uno de esos objetos que la gente mira y pregunta de dónde es.
Con 21 centímetros de largo cerrado y una corredura alta que lo hace fluir con naturalidad en la mano, el Clavel Pompón acompaña con la misma gracia una boda, una feria, una noche de verano o una vitrina donde merezca ser admirado.
Cada pieza es única. La madera no miente.
Características técnicas del abanico
Sobre la madera: Las vetas, tonos y texturas de cada varilla son únicas — ningún abanico es exactamente igual al anterior. Es la firma de la madera natural.